Nombre:

Tomás Pelayo Muñoz.

Área académica:

Derecho de Sociedades en los programas Jurídicos del Instituto de Empresa.

¿Cómo y cuándo llegaste al IE?

En el año 1985, curse el MAJ en el Instituto de Empresa. En el año 1986 comencé a impartir clases en el MAJ. En 1988 me incorporé al Instituto de Empresa como Director Adjunto de los Programas Jurídicos, siendo Director el inolvidable José María Cervelló. En esa época diseñamos el MAJ prácticamente como ha llegado hasta la actualidad, en que se están generando importantes reformas que seguro mejorarán el programa. Ocupé el puesto hasta 1991, y desde entonces continúo impartiendo clases. En definitiva, 25 años en el Instituto de Empresa y 24 años dando clases.

¿Qué deporte practicas?

Esquí, pádel, golf, bicicleta, caza y pesca. Muchos deportes, y todos regular.

¿Cuál es tu libro preferido?

Siempre el que estoy leyendo. Ahora estoy acabando Tiempos Modernos de Paul Johnson. En general me gusta leer Historia, y por supuesto, una buena novela.

¿Dónde naciste?

En Zaragoza.

¿Cuál es tu plato preferido?

Muchos y ninguno en especial, pero me importa más que el qué, el con quién. Mi plato preferido es cualquiera siempre que comparta mesa con mis amigos o con mi mujer y mis hijos.

Un momento memorable:

Cuatro momentos memorables, el nacimiento de mis cuatro hijos.

¿Qué es para ti un buen profesor?

El que es capaz de transmitir en el aula su experiencia profesional.

¿Cómo te mantienes actualizado?

Mi profesión de abogado me ayuda a mantenerme actualizado para mis clases. Y mis clases me ayudan a estar al día para el ejercicio de mi profesión.

¿Cuál es el secreto para tus clases o presentaciones?

Primero prepararlas y después transmitir a mis alumnos mi experiencia en el ejercicio de la profesión. El derecho es algo que sucede, que afecta a las personas, y al alumno le gusta percibir que le están contando algo real, que está pasando o que le puede pasar a él cuando desarrolle su actividad profesional.

Un ritual antes de dar clases

Ninguno en especial, quizá recordar para qué está el alumno en clase.

Una anécdota en el salón de clases:

Quizá aquel alumno, que en mitad de la clase se levantó y en voz alta dijo que no podía aguantar más y que se iba, todos pensamos que se refería mí o a algún compañero, y luego resulto ser un insecto inidentificable de tamaño considerable que llevaba toda la clase encima de su cabeza; o aquel otro alumno, que tras recomendarle que para sus apreciaciones saliese de clase, en el sentido de que fuese consciente de la realidad, de lo que pasaba fuera del aula, entendió que le expulsaba de clase, y decididamente cogió sus cosas dispuesto a cumplir la supuesta sanción de expulsión.

¿Cuál es tú frase favorita o lema de vida?

No molestar. Yo creo que se puede hacer todo y decir todo sin molestar al de al lado.

¿Cuál ha sido tú peor experiencia en el aula?

Está por llegar